Buscando respuesta en ese lugar donde reside la verdad, el amor, la gratitud, la paz...
Hay tanta incertidumbre que, ¿por dónde empezar? Diría que parando la hamaca, respirando profundo e ir por el principio, pasito a pasito, cada uno en su propio viaje. Por Mª José Ochs
El ser concientes de que algo anda fuera de cauce es el comienzo, luego querer el cambio. Hoy en día con los avances tecnológicos, la televisión, la computadora, nos vemos estimulados en nuestra búsqueda con una oferta muy amplia, hay para todos los gustos o necesidades. Varios tipos de dietas, terapias complementarias, yoga, meditación, religiones, son tan sólo algunas de ellas. Vamos de un artículo a otro, de un consejo a otro, de un web a otro, de un programa a otro. Pues bien, como llegar a saber cuál funciona para cada uno, cuál está más acorde con nuestro sistema de creencias, necesidades, búsqueda... La información le llegará en el momento justo, es decir, cuando esté listo a oírla, preparado para recibirla y disponible para usarla cuando menos lo piense. Es más, a muchos les sorprende que no hubo una acción conciente en la búsqueda, simplemente prestar atención, oír nuestra vocecita interna... y es como prender la luz… está al instante. Sabrá cuál es para usted. Quiero compartir con ustedes cómo me sucedió. Años atrás, en tiempos que mi vida era un solo torbellino me fui a visitar a mi hija a la ciudad de New York. Era la primera Navidad que la familia pasaba las fiestas separada, un matrimonio que se había terminado luego de más de veinte años, desafíos económicos por delante, hijos viviendo en diferente lugares... sintiéndome sin brújula, a expensas de las brisas, de los fuertes vientos, de todo. Por más que maquillaba a diario y en varias ocasiones cómo me sentía era evidente que algo estaba pasando. Mi hija con mucha decisión y sin dar lugar a queja o duda me dijo: “Te voy a regalar un tratamiento parecido al masaje, no es masaje. Lo recomendó el endocrinólogo, es fantástico. No preguntes, hazme caso, por favor, confía en mí”. Para serles sincera fui muy poco convencida, más bien con el afán de complacerla. Me explicaron que simplemente tenía que estar abierta a la experiencia sin intentar racionalizar, sin controlar lo que estaba pasando, cuanto más en sintonía mejor. Música muy agradable, relajada en una camilla de masajes, creo hasta me dormí... qué pasó hasta hoy no lo sé, simplemente me sentí muy relajada, muy bien. La experiencia quedó en mi ser, como en suspenso, algo inconcluso, que de tanto en tanto volvía de los laberintos de la memoria. Así comenzaba la búsqueda en internet de algún lugar similar en la ciudad donde residía que duraba apenas horas para volver a dormirse nuevamente. Un día llegó un cliente a mi vida, con quien tuve un breve contacto, y luego se fue. Supe que su propósito fue comentarme de un lugar, con ciertas características que ofrecían Reiki a la comunidad. Así como llegó, se fue… no la he vuelto a ver. Nunca tuve la oportunidad de agradecer, así que a ella mi eterna gratitud. Con información en mano aun pasaron algunos días hasta que, sentada en el silencio de mi casa, una tarde de domingo me pregunté: ¿qué pierdo si voy? Fácil... Nada. Rapidito me fui. Llegué como se llega a toda cosa nueva, a toda cosa que nos obliga a salir de la zona de confort y conocida… dudando, pensando, temiendo… sin el apoyo de mi hija, sin el espíritu de aventura que solemos tener cuando viajamos… Así se cumplió aquello de que cuando el estudiante está listo el maestro aparece. Oí mi voz interna, dejé que sucediera… empecé recibiendo reiki, luego comencé las clases... Hoy el reiki es parte de mi vida, de las de mis hijos, y de los muchos que, como yo, han tenido la inquietud por y para el cambio. Los cambios que el crecer y la búsqueda llevan de la mano… siguen… hay mucho por hacer, compartir, celebrar, agradecer... ya lo dijo Juan Manuel Serrat “Caminante no hay camino... se hace camino al andar”. El camino, mi camino, sólo YO....Tu camino, sólo tú... nadie más. Mª José Ochs. majochs1@hotmail.com

Meneame
del.icio.us
Dejar un Comentario